¿Por qué no cumplo mis metas?
9:19 a.m.Ya estamos a mitad de año y claro qué es el momento en que nos ponemos a pensar si hemos alcanzado algo. Y si, seguramente en esto del fitness muchos se pueden sentir un poquito desanimado. Quizás empezaron el año con lemas como “este año si“, se cambiaron su usuario de Instagram a “FitEnEl2015″ y se dijeron una y otra vez que este, por fin, era el año.
Pero la vida pasa. Los primeros días de enero tuvieron miles de compromisos, y ahí mismo llegaron los carnavales que básicamente son una cerrada de ojos hasta Semana Santa, y tu prima cumplía años, y la evaluación en la oficina, y de verdad es que no he tenido tiempo. Listo, llegamos a mitad de año y estamos igualitos.
Y muchos están en eso. Sus metas de fitness, a pesar de tener las mejores intenciones, quedaron en el olvido. Según un estudio de la University of Scranton, el 36% de los americanos dejan sus resoluciones en un mes, el 54 % las alarga por seis meses y sólo un 8 % permanece firme en sus resoluciones por todo un año.
Ese estudio se hizo en los Estados Unidos, pero la verdad es que pasa en todo el mundo. Y es por eso es que “perder peso/ponerme en forma” es una de las resoluciones más propuestas y a veces, menos alcanzadas.
Pero ¿por qué pasa esto? ¿por qué dejamos estas metas a mitad de camino? Para mí, puede ser por esto:
-Te pones metas no realistas: Piensan en rebajar en una semana o en un mes, lo que han pasado años engordando. Sólo en The Biggest Loser la gente pierde 5 kilos en una semana, y hacen de 4 a 6 horas o más de ejercicio diario, tienen la comida controlada 24/7 y no tienen obligaciones de la vida real como el resto de nosotros. Y con todo y eso, hasta a ellos a veces les cuesta bajar peso. Una pérdida de peso real debe estar entre un kilo (para personas con mucho sobrepeso) a medio kilo semanal para que sea sana y sostenida. Y aceptar que a medida que perdamos más peso, más estrecho se va a hacer el camino.
-Haces cambios muy radicales: Claro que tienes que cambiar tu alimentación, y si de verdad eras de los que vivías en el mundo de la fritanga 24/7 y fríes hasta el agua que te tomas, cualquier cambio alimenticio te va a parecer radical. Pero la verdad es que la mayoría de las personas comen algo de vegetales, algunas veces han comido avena, y lo que hay que hacer es organizarles las comidas, hacer cambios inteligentes (como cambiar carbohidratos simples por complejos) y bajar el consumo de azúcar agregado. Pero si tu idea es pasar de comer pan con queso y pasta todos los días a sólo atún y lechuga, y dejar de lado miles de nutrientes, ahí te estás anotando en el menú del fracaso. Para que un cambio en una dieta se haga un hábito tiene que ser planeado y tienes que ir sacando de tu dieta cosas que no te hacen bien, y al mismo tiempo ir introduciendo cosas que si le sirven a tu cuerpo. No es dejar de comer, es comer inteligentemente.
-Crees en Dietas Milagro: Si las dietas milagro funcionarían, pues toda la información de fitness que hay por ahí no tuviese sentido. Es decir, ya todo el mundo estaría re-flaco, en su peso ideal y con los abdominales marcados en tres días ¿cierto? Pero por eso es que las dietas milagro son lo más parecido a Pie Grande: hay gente que dice que lo ha visto, pero no hay evidencia científica de que exista. Y ese es el issue: Puede que pierdas agua, y pues finísimo, pero sin crear hábitos tu cuerpo no aprenderá, y menos tu mente. Y cuando vuelvas a “atacar” alguno de tus antiguos vicios, prepárate para que tu cuerpo los absorba como si no hubiese un mañana. Y ahí, se acabó el “milagro”.
-Quieres hacer todo de una vez: Claro que el ejercicio es fundamental para perder peso, crear músculo, quemar grasas y tener a tono el sistema cardiovascular. Pero cuando la gente empieza a querer hacer en un día lo que no han hecho en años, se están anotando en ganar el maratón del fracaso. Tienes más posibilidades de lesionarte, de fastidiarte y de que te duelan hasta los oídos después de una sesión de ejercicio, lo que te alejará de volver a repetir la rutina al día siguiente. Si de verdad no has hecho nada en tu vida, se debe empezar poco a poco e ir aumentando en peso/intensidad/duración del ejercicio a medida que tu cuerpo vaya respondiendo favorablemente a los cambios. Nadie corre un maratón sin haber caminado primero.
-No tienes un plan: Pues eso es como lanzarse a la selva sin mapa. Si no sabes qué es lo que tienes que comer, cuándo comerlo, que ejercicio hacer, qué debo evitar y que comprar, no vas a lograr tus objetivos. Así de simple. Seguramente a los días caerás en viejos hábitos por falta de planificación y guía adecuada.
Y claro que no conseguir tus metas frustra. Son esos momentos en que de verdad pensamos “seré gordo toda mi vida” y comprarse pantalones más grandes se vuelve unos de los “To Do” de tus lista de actividades mensuales.
Y por eso es importante no volverse loco, empezar de a poco a poco, con objetivos claros y concisos, plan de vuelo y salvavidas a la mano, para que esas metas de principio de año no se repitan cada 31 de diciembre, cada dos semanas o cada seis meses. Haz el cambio real de una vez por todas.
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